Ayer se cumplió un mes de que escribí el post que marcó el inicio de un reto personal, que como sabrás, se trataba de hacer un reset en algunos aspectos de mi vida, dejar las relaciones ocasionales, el salir por salir con alguien, el buscar satisfacción inmediata a cambio de nada, de la forma más práctica, sencilla, sin complicaciones… y más vacía también.
Puede resultar difícil de creer, pero no ha sido nada complicado el no tener nada con nadie. Tal vez motivado por el hartazgo, tal vez por falta de tiempo, también por cumplir con el reto y honrar mi sentido de competencia… Todos son factores importantes, además del deseo de recuperar una parte de mí, que hacía mucho tiempo no encontraba.
No quiero cansarte los ojos platicando el tipo de relaciones que he tenido a lo largo de mi vida, las situaciones que me impulsaron a cambiar y a esconderme detrás de la imagen de alguien que no era completamente yo. El hecho es que cuando me dí cuenta, no supe cómo volver atrás, no podía recordar cómo era en otros tiempos. La nueva persona que inventé, era un poco más despreocupada, muchas veces rayando en lo cínico y cruel. Cuando el ajetreo disminuía y tenía el tiempo para estar con mis pensamientos, con mis recuerdos, orgullos y vergüenzas, me daba cuenta de que en realidad no me agradaba mucho este “nuevo” yo.
Y de repente, pasa algo como esto.
Conozco a alguien que realmente me mueve, me inquieta y me provoca a deshacerme de los lastres.
Alguien a quien admiro tanto, como mujer, como persona, como profesional…
Alguien por quien vale la pena hacer algo distinto, renovarse, re-inventarse, hacer un upgrade a la siguiente versión de mi persona. No tratando de ser alguien que no soy, no inventando de nuevo a alguien más. Se trata de volver a lo básico, darse la oportunidad de arriesgarse, de salir lastimado, de pasar todo el proceso de merecer algo, de ganarlo realmente. Y eso es complicado, aún más cuando has tenido una vida relativamente cómoda, en la cual no ha sido necesario sacrificarse demasiado por tener lo que quieres.
Provoca conflicto, temor, incertidumbre, noches de insomnio. Provoca taquicardia, emoción, regocijo, y un montón de emociones que no tengo el vocabulario suficiente para describir.
Y a todo esto… ¿cómo va el reto? (No flirteo, no ligo, no tiro, no fajo, no empujo)… La respuesta es sencilla.
Hay una sola mujer con quien quiero hacer todo eso. El empujón, cariñoso por supuesto, incluído. No tengo ganas de buscar más, no siento la emoción o la necesidad de volver a lo mismo de antes.
¿Que si funcionará? – No tengo la menor idea. Pero es algo que vale la pena intentar con todo el empeño, cada día, un paso a la vez. Ha sido un proceso en ocasiones doloroso, que me ha hecho aprender algunas cosas, desaprender otras, y dejar de hacer tantas preguntas y análisis sobre cada situación.
Estoy pasando por situaciones que requieren y han requerido grandes cambios, y los cambios siempre alteran nuestra forma de vivir, en mayor o menor medida. Algunos nos pegan más fuerte que otros, por supuesto. Este es un big one. Este puedo sentirlo en la piel y en los músculos, literalmente.
El reto va bien. No necesito a nadie más. No quiero a nadie más. Sólo a ella.
¿Durará mucho más este reto tan insane? – No lo sé, me gustaría que se acabara con, y sólo con ella a mi lado. Con ella sí flirteo, por supuesto. Y descaradamente.
¿Que si vale la pena? – Totalmente. La experiencia de conocerla, de estar con ella… Insuperable.



Recent Comments